Capítulo sobre el Adhkār reglamentado después del Salaam en las cinco oraciones
El Mensajero de Allāh ﷺ estableció que después del Salaam de las cinco oraciones obligatorias decía Astaghfirullāh (Allāh, perdóname) tres veces; después decía:
“Allāhumma anta as-salām, wa minka as-salām, tabārakta yā dhal-jalāli wal-ikrām.”
(O Allāh, Tú eres la paz y de Ti proviene la paz. Bendito seas, oh Poseedor de la majestad y el honor.)
Después decía:
Subhāna Allāh (Glorificado sea Allāh) 33 veces.
Al-hamdu lillāh (Alabado sea Allāh) 33 veces.
Allāhu akbar (Allāh es el más grande) 33 veces.
Y para completar cien, decía:
“Lā ilāha illā Allāh wahdahu lā sharīka lah, lahul mulku wa lahul hamdu wa huwa ‘alā kulli shay’in qadīr.”
(No existe otra deidad excepto Allāh, el Único, sin copartícipes. Suyo es el reino, suya la alabanza, y Él tiene poder sobre todas las cosas.)
Después recitaba Āyat al-Kursī:
“Allāhu lā ilāha illā huwa al-ḥayyul qayyūm, lā ta’khudhuhu sinatun walā nawm, lahu mā fī as-samāwāti wa mā fī al-arḍ. Man dhalladhī yashfa‘u ‘indahu illā bi’idhnih. Ya‘lamu mā bayna aydīhim wa mā khalfahum, walā yuḥīṭūna bi shay’in min ‘ilmihi illā bimā shā’a. Wasi‘a kursiyyuhus-samāwāti wal-arḍ, walā ya’ūdūhu ḥifẓuhumā, wa huwa al-‘aliyyul ‘aẓīm.”
(Allāh, no hay dios sino Él, el Viviente, el Sustentador. Ni la somnolencia ni el sueño Le afectan. Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¿Quién puede interceder por alguien ante Él, si no es con Su permiso? Él conoce lo que hay ante ellos y lo que hay tras ellos; y no abarcan nada de Su conocimiento que no sea lo que Él quiere. Su escabel abarca los cielos y la tierra, y no Le causa fatiga mantenerlos. Él es el Exaltado, el Inmenso.)
[2:255]
Y recitaba:
Sūratul-Ikhlās
“Qul huwa Allāhu ahad, Allāhus-samad. Lam yalid wa lam yūlad, wa lam yakul lahu kufuwan ahad.”
(Di: Él es Allāh, Uno. Allāh, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que se Le parezca.)
[112:1-4]
Sūratul-Falaq
“Qul a‘ūdhu birabbil-falaq, min sharri mā khalaq, wa min sharri ghāsiqin idhā waqab, wa min sharrin-naffāthāti fil-‘uqad, wa min sharri ḥāsidin idhā ḥasad.”
(Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba. Del mal de lo que ha creado. Del mal de la noche cuando se hace oscura. Y del mal de las que soplan en los nudos. Y del mal del envidioso cuando envidia.)
[113:1-5]
Sūratun-Nās
“Qul a‘ūdhu birabbin-nās, malikin-nās, ilāhin-nās, min sharri waswāsil khannās, alladhī yuwaswisu fī ṣudūrin-nās, minal-jinnati wan-nās.”
(Di: Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres. Del mal del susurro que se esconde, ese que susurra en los pechos de los hombres, de entre los genios y entre los hombres.)
[114:1-6]
Esto lo recitaba después de cada ṣalāt (oración).
Le gustaba recitar estos tres capítulos tres veces después de la oración de fajr y la de maghrib, tal como aparece en el ṣaḥīḥ sobre esto del Profeta ﷺ, a quien le gustaba aumentar sus súplicas después de la oración de fajr y maghrib con lo siguiente:
“Lā ilāha illā Allāh wahdahu lā sharīka lah, lahul mulku wa lahul ḥamdu, yuhyī wa yumītu wa huwa ‘alā kulli shay’in qadīr.”
(No existe otra deidad excepto Allāh, el Único, no tiene copartícipes en su reino. De Él es la soberanía y para Él son todas las alabanzas. Da vida y muerte y Él tiene control sobre todas las cosas.)
(Diez veces.)
Y si era imām se sentaba frente a la gente después de los tres Astaghfirullāh, y después de recitar:
“Allāhumma anta as-salām, wa minka as-salām, tabārakta yā dhal-jalāli wal-ikrām.”
(O Allāh, Tú eres la paz y de Ti proviene la paz. Bendito seas, oh Poseedor de la majestad y el honor.)
Después recitaba las súplicas arriba mencionadas, tal como indican muchos ahādīth sobre el Profeta ﷺ, y entre ellos el hadīth de ‘Ā’ishah en Sahīh Muslim.
Todas estas súplicas son sunnah, no son obligatorias.

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